Virgen de la Llama

 

El paso salió reluciente. Cirios encendidos. El verbo mecer recobraba el sentido de nuevo, ahora, en Semana Santa. Bamboleo. No sólo se mecían las cunas de los niños llorones. Velas encendidas y cierta brisa primaveral. Sí, este escrito acaba como ya habéis imaginado. Ya, ya sé que acaba en vuestra imaginación. Cirios encendidos y brisa primaveral. Así como ardió Roma ardió la Virgen de la Llama en la Calle Cerón de aquella capital de provincia donde las mantillas habían dejado de rezar el rosario en procesión y llevaban siempre y ahora una mano en el coño para aparentar que hacían algo. Contar. No sé qué contaban, si los gritos de lamento o algo más procaz que me da vergüenza dejar por escrito.

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3 comentarios to “Virgen de la Llama”

  1. jaumeduran Says:

    Sin decir nada lo dices todo.
    Un saludísimo

  2. no consigo imaginar o sentir por que se sujetaba el coño o como era? se tocaba? definitivamente la semana santa me divierte, porque se puede disfrutar de todo menos de la semana santa.

    felicidades por este post, un placer.

    besos traviesos!!

  3. Gracias, Jaume.
    Javier, todo tiene su función. Una mantilla que no va rezando el rosario en procesión, además de ser una conducta hipócrita es como si se estuviesen tocando el coño, vamos, no haciendo nada. Bueno sí, el paripé.
    Bienvenido.

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