Jumped Fuck?

 

Tela Roja I de Sergio Mooro

Lo que siempre me sorprendió de ella fue que siempre que follábamos necesitaba después y con urgencia saltar a la comba.

Desnuda, Celia buscaba desesperadamente mis calzoncillos por la habitación y después sus braguitas. Alineaba las arrugadas prendas a los pies de la cama y sin mediar palabra pero dirigiéndome una sonrisa, empezaba a saltar sobre la línea imaginaria que había trazado con ambos trapitos. Comenzaba. Sus pechos subían y bajaban como si de un masaje extraño, no sé, le estuviesen dando. En esos momentos recuerdo que sólo me preguntaba quién sería capaz y con las palmas de las manos de darle un masaje así a Celia. Seguía saltando. A los dos o tres minutos me preguntaba: Rodrigo, mira, ¿te gusta la cuerda que he encontrado esta noche en la habitación? Es verde, como mi color favorito. Como si hubiese más verdes distintos a su verde favorito. Buscaba el reloj a tientas sobre la mesita de noche porque no podía retirar mi vista de aquel espectáculo mamario. Bisbiseaba y me decía a mí mismo, allí, postrado en la cama, como si estuviese en algún rincón extraño de mi abismo interior: qué niña más rara me he echado por novia. Pensando en alguna nadería ella acababa y se metía otra vez en la cama. Era entonces cuando acercaba sus labios a mi oreja y me susurraba: Rodrigo, ahora, ¡que estoy otra vez a punto!

No dejo de recordar las noches de sábado más extrañas que tuve durante los últimos seis meses de 1997.

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7 comentarios to “Jumped Fuck?”

  1. ¿Esto soñabas durante la anestesia?

    Me alegra verte de nuevo por aquí.

  2. Lo gemelos de Celia debían ser espectaculares, por la comba claro.
    Bienvenido, amigo. Me alegro que ese percance no haya trascendido, ahora ya puedes vacilar de cicatriz que eso mola mucho.
    Un abrazo.

  3. Jejje… qué bueno! Después se quejan que las mujeres no son multiorgásmicas… y mira, ésta después de unos cuantos saltitos ya estaba preparada. Sir, me ha gustado tu regreso… fresco, pero creo que le falta un poco de mala baba, no?

  4. Si te cuento mis sueños, te escandalizarías, Sokolina. Te lo juro.
    Soleil, qué alegrón verte. Ya me he pasado por tu blog y ha quedado enlazado.
    Alegría, ¿mala baba? Te en cuenta que soy un hombre sin apéndice. La vida cambia, y mucho, jeje.

  5. jaumeduran Says:

    Esque… una novia de la que no puedas pensar que es algo rara… ¿Qué interés tiene?
    Saludos a todos

  6. Oye, estas cosas, ¿las cuentas en serio?
    No me lo creo.
    Una novia así debe ser muy estimulante.
    Aunque no me veo de espectador pasivo con una novia saltarina, ya me gustaría una experiencia así de autoestimulación.
    Saludos.

  7. Jajaja, Pedro. Pasivo no. La comba delimitaba sus orgasmos. Hasta siete en una noche.
    Si, Jaume, las novias que he tenido han sido siempre muy raras. La última no, la última estaba más cuerda que yo y por eso me lancé al vacío con ella. Sí, el matrimonio es lanzarse al vacío, digan lo que digan los expertos.

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