Olisqueando

 

Gidig III de Pedro Arnay

Ya era hora. Cuánto tiempo.

En este tiempo estuve entre otros asuntos, olisqueando a la muerte; como un chucho callejero. La muerte huele, nenes, de verdad. La muerte tiene algo de verde y sabe como el whisky cuando los cubitos del vaso ancho y más que cilíndrico se han casi derretido. Siempre deja mal sabor de boca. El olor a muerte encuesta: ¿cuánto tiempo llevas sin comer y sin beber? Sólo siete horas, nada, una pizca de la vida, querida. Sí, se huele a muerte entre las cuatro paredes de un quirófano, entre la reunión de profesionales vestidos de un verde esperanza a salir de esa. Casi desnudo, rasurada la mitad derecha de tu vientre hasta justo antes de que te tocasen los cojones. ¿Vientre? Barriga. Ahora otra vez vientre. La muerte te tienta hasta que te enmascarillan y te dicen que cuentes hasta uno. No da tiempo a más.

Estoy aquí, de nuevo, sin apéndice pero con los cojones intactos. Ganas de todo como siempre y tiempo para nada, como manda la tradición diaria.

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6 comentarios to “Olisqueando”

  1. Oye, que digo yo que habría sido la repera que para quitarte el apendiz te hubiesen tocado los cojones… bueno… puede que te los hayan tocado y no lo sepas. ¿Has comprobado que está todo en su sitio, con el peso que toca y en el orden que le corresponde? Mira que como el de la derecha ahora sea el de la izquierda y viceversa, vas a tener serios problemas de lateralidad… digo…

    A cuidarse, mozo. Una cicatriz a la que mimar y un problema menos del que preocuparse, :))

  2. Me extrañaba a mí, y por cierto el otro día compré patatas fritas a granel en la que creo que es tu calle. Menos mal que has publicado, empezaba a preocuparme, si subo este sábado le pregunto al tendero ¿sabe usted si sigue bien de salud Sil Alsen Bert?

    Ahora veo que sí chaval, vamos que eso no es nada, ya lo has visto.

  3. jaumeduran Says:

    ¿Y lo indescriptívamente grande, inmenso, brutal que resulta volver a la vida después de haber estado muerto durante todo ese rato?
    A vivir, que son dos días.

  4. Osti, estás bien? Supongo que ahora pesas un poquito menos, te han quitado un pequeño pellejo. Has explicado como fue antes de dormir… y el despertar? Cómo fue?

  5. Me alegro de verte ya por el blog, Sir. Espero que te duela menos y poco a poco puedas volver a la actividad y al energía esa que te caracteriza. Ya ha pasado todo. Y ahora, a vivir.

    Un beso

  6. Siguen en su sitio, Bambo.
    Las patatas fritas engordan, Corredor
    O tres, Jaume.
    El despertar, extraño, Alegría. Lo peor vendría al día siguiente. Tenía en la cosa una cosa muy rara, como si de una sonda se tratara. Qué dolor, por Dios. Y encima, una enfermera tuvo que quitármelo, con lo pudoroso que soy.
    Tiempo, Sokolina. ¿Cruzamos las vidas?

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