Archivos para febrero, 2008

María y los profesionales

Posted in Sin sitio on febrero 27, 2008 by siralsenbert

 

El amor es ciego de Dellacroix & Dellfina

Si hemos de buscar alguna analogía entre los profesionales del hogar y del volante, lo único que podrían tener en común un conductor de ambulancias y un fontanero es su prisa por llegar al destino requerido. Del primero pende, y según su pericia al volante, la salvación de un alma en pena, medio moribunda y sufriente; el segundo alberga a su llegada al domicilio demandante, la ilusión de encontrar a un ama de casa insatisfecha: no había mejores polvos que los que echaba el fontanero Manolo en horas de trabajo. La fontanería, en resumidas cuentas, consistía en un arreglar entuertos y en un poner a punto a la dueña de la casa canalizando como se debían, los fluidos más deliciosos de la naturaleza, digan lo que digan los escrupulosos. La analogía está clara: el conductor de ambulancias también podría satisfacer cualquier demanda de ese tipo. Era cuestión de imaginárselo.

(Fragmento del comienzo de un relato raro, como son casi todos mis relatos).

Niño cabeza oso

Posted in Sin sitio on febrero 20, 2008 by siralsenbert

Play Time de Karen Ingham

Parió. O dio a luz, como menos bronco suene.
Otra sorpresa. El bebé de Sara tenía un parecido especular con el de la imagen que encabeza este post. Yo no miento. He tenido a la chiquilla esta tarde entre mis brazos y su parecido asusta. Días más tarde me enteré del porqué. La madre, licenciada en Historia del Arte por la complutense había visitado en el mes de febrero del año pasado una exposición de nueve artistas que trataban la infancia desde un punto de vista singular con un único fin: encontrar a un niño fotografiado que fuese singular. Por si os interesa, ayer me enteré de que volverán a inaugurarla en el Museo Provincial. La primera tuvo un éxito y resonancia inesperado. Dentro de dos semanas. Allí estaré.
La criatura, que fue concebida en enero y nació el año pasado ha sido bautizada con el nombre del artista que ideo el cuadro. Me gusta el nombre.
Decía que sabía el porqué de su parecido con el niño de la imagen. Por lo visto, hay personas y Sara por lo que he podido comprobar es una de ellas que, antes de que nazcan sus bebés, miran cuadros de artistas que representen a niños para que sus bebés se parezcan a ellos. Y debe ser así porque antiguamente, -no sé en qué siglo- las mujeres miraban cuadros de Creuze para que sus bebés, -y más si iban a dar a luz a un bastardo-, se pareciesen a los bonitos y dulces niños Jesús que dibujaba dicho pintor. Pero había otras, que sin conocer esa extraña influencia se pasaban horas mirando el último cuadro que había adquirido su marido, un mercader cualquiera. Hubo un caso muy conocido en el que una mujer parió a un niño con la cabeza de un oso. Lo curioso no fue parir a un bastardo con cabeza de oso, (porque ese caso fue de un bastardo), lo sorprendente era que había gente y doy fe de ello que llegaba a comprender sin inmutarse tal fenómeno. Veían normal que un niño pudiese nacer con la cabeza de un oso; se limitaban a asentir: “yo siempre he pensado que los osos son muy atractivos”.
Voy a ver de nuevo la exposición pero mi mujer, que está embarazada, ni se ha enterado ni se lo voy a decir. ¿Y si en el fondo del bucólico paisaje con niño guapo existe un macho cabrío pastando y se fija en él? Que no, por Dios, que no.

Jumped Fuck?

Posted in Sin sitio on febrero 17, 2008 by siralsenbert

 

Tela Roja I de Sergio Mooro

Lo que siempre me sorprendió de ella fue que siempre que follábamos necesitaba después y con urgencia saltar a la comba.

Desnuda, Celia buscaba desesperadamente mis calzoncillos por la habitación y después sus braguitas. Alineaba las arrugadas prendas a los pies de la cama y sin mediar palabra pero dirigiéndome una sonrisa, empezaba a saltar sobre la línea imaginaria que había trazado con ambos trapitos. Comenzaba. Sus pechos subían y bajaban como si de un masaje extraño, no sé, le estuviesen dando. En esos momentos recuerdo que sólo me preguntaba quién sería capaz y con las palmas de las manos de darle un masaje así a Celia. Seguía saltando. A los dos o tres minutos me preguntaba: Rodrigo, mira, ¿te gusta la cuerda que he encontrado esta noche en la habitación? Es verde, como mi color favorito. Como si hubiese más verdes distintos a su verde favorito. Buscaba el reloj a tientas sobre la mesita de noche porque no podía retirar mi vista de aquel espectáculo mamario. Bisbiseaba y me decía a mí mismo, allí, postrado en la cama, como si estuviese en algún rincón extraño de mi abismo interior: qué niña más rara me he echado por novia. Pensando en alguna nadería ella acababa y se metía otra vez en la cama. Era entonces cuando acercaba sus labios a mi oreja y me susurraba: Rodrigo, ahora, ¡que estoy otra vez a punto!

No dejo de recordar las noches de sábado más extrañas que tuve durante los últimos seis meses de 1997.

Olisqueando

Posted in Sin sitio on febrero 13, 2008 by siralsenbert

 

Gidig III de Pedro Arnay

Ya era hora. Cuánto tiempo.

En este tiempo estuve entre otros asuntos, olisqueando a la muerte; como un chucho callejero. La muerte huele, nenes, de verdad. La muerte tiene algo de verde y sabe como el whisky cuando los cubitos del vaso ancho y más que cilíndrico se han casi derretido. Siempre deja mal sabor de boca. El olor a muerte encuesta: ¿cuánto tiempo llevas sin comer y sin beber? Sólo siete horas, nada, una pizca de la vida, querida. Sí, se huele a muerte entre las cuatro paredes de un quirófano, entre la reunión de profesionales vestidos de un verde esperanza a salir de esa. Casi desnudo, rasurada la mitad derecha de tu vientre hasta justo antes de que te tocasen los cojones. ¿Vientre? Barriga. Ahora otra vez vientre. La muerte te tienta hasta que te enmascarillan y te dicen que cuentes hasta uno. No da tiempo a más.

Estoy aquí, de nuevo, sin apéndice pero con los cojones intactos. Ganas de todo como siempre y tiempo para nada, como manda la tradición diaria.