El idiota de la cebolla

 

Princesa 7. Elberg

Hoy, un acontecimiento. No me voy a la cama si no os lo cuento. Hacía tiempo que no me ocurría. Mucho, mucho tiempo. Este verano estuve a punto pero no lo conseguí. Una lástima. Sólo me ha pasado tres veces en la vida. Empezar y acabar un libro en el mismo día. Bueno, miento, aún me acuerdo de aquella tarde quinceañera en la que devoré un libro fantástico de aventuras. Sería el cuarto. Y algún otro más que ni recuerdo su título y menos su autor. Pero puedo describir aquella tarde de agosto en la que estuve durante cinco horas sobre la cama, describir las sombras que el sol producía al entrar por la ventana y sobre todo cuántas veces cerré con un portazo la puerta para que, los hasta entonces siete de los diez hermanos que ahora tengo, no me molestasen. Pero sí recuerdo las obras que no me han llevado más de un día y medio de lectura. El Idiota de Dostoievski fue devorado en una tarde y madrugada; empecé temprano, después de comer y no acabé hasta las tres de la madrugada. Con la Cuadratura del círculo de Pombo pasó algo similar, éste fue devorado en la terraza de la casa de mis padres que asoma a una plaza y una calle muy concurrida de Jaén. Durante la lectura de ese libro, sí, es verdad, vi por primera vez a la que ahora es mi mujer. Ella sí me interrumpió. Como para no interrumpir que iba la zagala. Aún era soltero, pero cuadré un círculo existencial que se resistía a cerrarse. Y ayer, ayer fue el tercer día. Hablaré con más detenimiento del libro pero lo dejo apuntado: La cebolla de Antonio Moresco (Melusina). Libro extraño, también corto, 150 páginas pero absorbente.

Hoy tenía que contar esto antes de acostarme. Leo más, no os engaño. Leo mucho más, para qué mentir. Echadle la culpa a los libros; mis voluntarias ausencias en este espacio, en el blog se debe a ellos y a mil y una editoriales. Pero me ha picado algo en el culo y no dejo de leer. Bueno, en el culo o en otra parte. Qué procaz.

Debo mini crítica al libro de Moresco. Hoy he escrito sobre él: “no me he sentido del todo a gusto durante su lectura, quizás por las elucubraciones del protagonista, quizás por no conseguir dilucidar cómo se usa una cebolla para tantas y tantas cosas”. Pero debería haber escrito: “quizás porque ¿qué persona para oír música se coloca dos muslos femeninos por cascos?¿Escucharía de verdad música?”

Ruego respondan cuando se hayan leído el libro. 10 euros. ¿Qué son 10 euros para un mileurista?

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5 comentarios to “El idiota de la cebolla”

  1. Sokolina Says:

    Cebolla y leer libros en un día. Toma mucha cebolla, a ver si así…

  2. jaumeduran Says:

    Ya es el colmo, Sir. Escribes y encima lees. Yo, como mucho, hojeo el periódico en el metro. Y esto no es leer… Me has picado. Me voy a la caza de un buen ladrillo. ¿Qué tal un buen Dostoievski o parecido?
    Saludos a todos

  3. Jaume, que te recomiendo Sokolina uno, que sabe demasiado y demasiado es demasiado.

  4. Sokolina Says:

    Que no, que yo de lo que sé es de banalidades. De Dostoievski sólo sé que hay que leerlo con espíritu burlón, con un toque de cinismo y a la vez con mucho cariño. Y que, pese a sus fallos, que los tiene, es muy muy grande. ¡Crimen y Castigo for ever!

  5. jaumeduran Says:

    Tomo nota. Gracias, Sokolina.

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