Saber el porqué

 

Sin título 01. Peter Rodger

Cartas de Lucía.-

 

Y era a la vez ridículo.

Te he visto las bragas, Olga, hoy las llevas malva, con curva tanguera y ajustadas.

Te las he visto, no puedes negarlo, es una forma de manifestarte. Últimamente me llamas no por mi nombre sino por Avet y yo no soy una braga aunque las uso muy monas. Te las he visto mientras te contoneabas al subirte a la moto de Carlos que te llevaría, tú sí lo sabías, a bailar. Bragas malvas para una noche tanguera sobre la arena de la bahía del sur de Coeur. No lo niegues, te las he visto o ¿me las has enseñado? Quisiera salir de la duda en la que me sumerges todos los días, bueno, no sólo tú, todas las niñas que son mujeres en edad de follar, como tú, como yo y con una edad, la indecente, la celestial. Tendemos a enseñarlas y yo a mirarlas por si veo algunas más fashion que las mías. Te las he visto, Olga, no lo niegues.

Te he visto las bragas porque hoy veo muchas bragas. Quiero dilucidar el por qué de esta moda, el por qué las enseñamos sabiéndolo o quizá ¿de verdad no sabemos que se nos ven?

Ese filito que asoma por encima del pantalón. No, no puedes echarle la culpa al modisto o al diseñador. La culpa la tiene la braga, porque es casi, sí, así lo pienso, más mujer que tú. La braga entiende de emociones masculinas, la braga suplanta muchas de las armas que antes usabas y ahora, agáchate a recoger un lápiz del aula, agáchate a recoger la bolsa de la compra, en el Champion mismo, en el Supercor. En Carrefour las bragas son más dispares, más de otro mundo, hay variedad y me mareo, de verdad, Olga, me mareo.

Te he visto las bragas antes, cuando te he pedido que me acercases la escoba pero ¿sabes, Olga? Las bragas hay que enseñarlas, pero no lo dudes, en la intimidad más íntima, valga la redundancia. Yo, personalmente yo, le he dado ya algunos poderes de seducción. No hace falta que hable, no hace falta que susurre, ellas hablan por mi y ellos, la mayoría estúpidos, se ponen a hablar con ellas. Nueve meses deseando salir y se tiran toda su vida intentando entrar, a veces ni eso, les encanta que me quede así, en braguitas. Me gustan, no lo niego, iría así por la calle pero como las malvas, ninguna.

Un beso guapa. Espero que cuando leas esta carta, ya lo hayas despachado.

Lucía que te aprecia.

                                                                

® Cartas de Lucía. Blumm & Sir Alsen Bert.

 

 

 

 

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6 comentarios to “Saber el porqué”

  1. Legendaria Lucía, legendaria. Ay, qué risas aquellas. Gracias por traerlo. 😉

  2. Sí, fueron buenos tiempos. El escrito es del 2002-2003. Joder, cuánto tiempo ha pasado y qué fresco me parece. Quizás haya evolucionado milímetro a milímetro.
    Gracias, Dama guapa.

  3. ¿Cómo haces eso del emoticón?
    A ver… 😉 🙂 :__)

  4. Bragas-)

    JAjajajajaja

  5. Imaginación al poder y lo que da de si no la braga, sino el hilo… ufufff

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