De mí.

 

El niño. Alaa Hegazi.

No sé si conocéis a Couperin. Dicen que es el Bach francés. He localizado en el iTune una emisora americana con música barroca que es una delicia. He comprobado que es la que mejor me centra, con más rapidez y naturalidad, en lo que esté haciendo; si leyendo, si escribiendo, si tomando notas, si vagabundeando por Internet. Siempre a estas horas. No hay otras. Son las únicas horas en las que verdaderamente estoy solo, elucubrando, examinándome, objetivando mi existencia, mi vida. No todos los días. No puedo.

También he reflexionado sobre una cita de Trozos, ese mi vigésimo séptimo blog, donde escribo sólo fragmentos que me han llamado mucho, muchísimo, la atención. Hoy he escrito una pieza que podría simular una banderilla en un costado dolorido. Me ha dolido sobre lo dolido.

He llegado a imaginarme a Couperin. Me he negado a buscar una imagen suya en Internet. De aquí a un tiempo, me he percatado de que estoy disminuyendo mis búsquedas “fast-food” en Google. Leo más y quizás sea esa una de las causas. Notas cómo se desprende esa sensación de vacío que produce conocer todo en un tiempo récord. Que le den por culo a todo lo fast-food de la vida cibernética. Ahora selecciono qué leo gracias a esa recién descubierta herramienta denominada Netvibes. Sí, la recomiendo si no queréis perder tiempo y tiempo y tiempo en Internet.

¿Conocéis a Couperin? ¿Y a Thomas Bernhard? Voy a abalanzarme sobre uno mientras escucho al otro.

Buenas noches, pollos, damas y zagales.

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2 comentarios to “De mí.”

  1. ¿Y de Pandolfi? ¿Qué me decís de él? Qué delicia. Para quien tenga iTune, la emisora se llama “All Baroque Musick” y es de la emisora http://www.1.fm
    Digo yo que será americana…

  2. Oyes, que ya he terminado el post que estabas esperando.

    Couperin, ése tiene nombre de boticario. Sí, lo conozco aunque no lo he escuchado mucho. Ravel tiene una composición dedicada a él: Le tombeau de Couperin. Pandolfi me suena, pero no lo he llegado a escuchar, que yo sepa.

    Yo he usado mucho el barroco para centrarme y para estudiar. Haendel, mucho Haendel, el Diettingem Te Deum que es una obra maravillosa que deja tranquila, con el cerebro muy en su sitio concentrado en ordenar, trabajar. El barroco lo uso para eso, para las traduciones, para poner los días pesados en su sitio.

    Es curioso porque jamás pongo los conciertos de Brandenburgo de Bach, y sin embargo, un día que los puse resulta que me los sabía todos de memoria. Y es porque es la música que ponía mi madre cuando yo era muy pequeña. De Bach escucho cantatas. Esas para alegrarme el día. Aunque ultimamente en casa lo que se escuchan son las canciones de Strawberry Shortcake, Noddy y Dora la Exploradora.

    Y buenas noches, Doncel de Brabante.

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