Sin puto borrador 1

 

El niño de la E. Rubén Sánchez

Hoy no me voy a complicar. Entre hoy y mañana –espero- voy a prescindir de los putos borradores que escribo en este blog.

Entre hoy y mañana simplemente voy a transcribir dos historias sencillas, muy sencillas que han hecho que me pare, de una vez por todas, a reflexionar detenidamente sobre el fenómeno. En la primera, el protagonista es masculino; en la segunda, la de mañana, femenino. No son mías sino de Fernando Luis Chivite, un autor que he descubierto este verano. Las historias están recogidas en su libro Insomnio y están editadas por Acantilado. Es un libro que recomiendo para todos los treintañeros que circundan este blog que creo, son la mayoría.

Pues os lo dejo aquí. La sencillez de esta narración es capaz de provocar…

“Hay una tumefacción emocional por todos los lados. Una infección de los sentimientos que está empezando a hacer estragos. Eso es lo que creo.

Sólo algunos ejemplos cercanos contados con rapidez.

Maxi López y Elen Yanci (una de las hermanas del poeta Javier Yanci) se casaron en el 91. Un tiempo después, vieron que no podían tener hijos y, como es lógico, ese tema les obsesionó. No podían pensar en otra cosa. Rápidamente iniciaron los trámites para la adopción de una niña china.

El proceso fue largo y acabó hace un par de años. Viajaron a Pekín, entregaron la suma de dinero que les habían pedido y cuarenta días más tarde regresaron con la niña y todos los papeles en regla. En el mismo avión había otras parejas de padres adoptivos como ellos y por un momento se sintieron todos extraordinariamente solidarios felices. Incluso hablaron de seguir manteniendo el contacto e intercambiaron direcciones y números de teléfono.

Sin embargo, sólo un par de semanas después, Elen descubrió que estaba embarazada. El programa de estimulación de la fertilidad para casos desesperados al que llevaba tiempo sometiéndose había sorprendentemente dado al fin resultado. Iba a ser madre. Y no sólo eso: iba a tener mellizos. Después de ocho años de matrimonio, Elen y Maxi se encontraron con que, en poco menos de diez meses, tenían tres hijos.

Pues bien, la noticia ahora es que Maxi se va de casa. Abandona la nave. Huye despavorido. Ha conocido a otra mujer (por supuesto, una malvada) y juntos han formado la típica pareja del imbécil y la malvada: un esquema que se repite hasta la saciedad.”

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3 comentarios to “Sin puto borrador 1”

  1. Oops, yo no soy treintañera, me lo recomiendas también?

    Joder, pues es un relato pero seguro, segurísimo que pasa!

  2. El habla de putrefaccion de los sentimientos. Una manera bastante dura de hablar de algo mas sencillo: “miedo” (del que casi nadie esta’ libre, por cierto). No justifico, pero no juzgo. Que opinas?
    Besos
    Cinzia

  3. Jajajaja, claro que sí, niña. El libro está muy bien y es cortito y se lee casi de un tirón. La parte final es la mejor.

    Cinzia, tampoco juzgo que me da grima. Pero no habla de putrefacción sino de tumefacción como si los sentimientos se hincharan y ablandaran a la vez. Pero siempre he pensado que si uno no está libre para decidir qué hacer y qué no hacer, mala cabeza, malas consecuencias, mala trayectoria. Soy de los que piensan, aunque a veces pueda parecer lo contrario, que la cabeza debe -incluso a veces dictatorialmente- regir todo. Y todo es todo.

    Un beso a las dos.

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