Tolerancia desbordada

 

 

Imagen de Ouka Leele

 

¿Somos demasiado tolerantes con la estupidez? ¿Qué nos queda?

Sí, creo que sí. A lo sumo, entre guiño y guiño de ojos, contestamos a la estupidez con una mueca mal avenida y una sonrisa falsa. Hay que guardar la compostura; y nuestro nombre, y nuestra fama, y nuestro culo. Se trata de parecer, de aparentar, mejor escrito; se trata de llegar al no ser pero al mismo tiempo ser gachó tolerante con la estupidez del que tenemos enfrente. Me río y le doy el gusto. Él o ella se regocijan en la corrida de satisfacción que les sobreviene cuando me hago cómplice de su gi-li-po-llez.

Pero, ¿y si no fuésemos condescendientes con la estupidez ajena? No, no, no, eso no es caridad. Alienar mi comportamiento al de la gilipollez ajena, lo tengo comprobado, te hace si cabe más estúpido que el tonto que tienes delante de tus narices. Quizás quepa zanjar la relación, quepa meter en el cubo de la basura, esas mis muecas falsas, quepa –y la satisfacción será mía, creedlo- contemplar la expresión del que tienes enfrente cuando en un ataque borde –hoy se le llama así- le dices con toda tu boca, toda tu laringe y todos tus pulmones: ¡estúpido, que no eres más gilipollas porque no entrenas, so chalao!

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11 comentarios to “Tolerancia desbordada”

  1. El problema (jo siempre introduzco algún problema) es que a veces el estúpido te da penilla y te sabe mal despanzurrarlo. Pero sí, reirle la gracia es fatal.

  2. Pero es que todos somos un poco gilipollitas. Todo pertenecemos a la Tribu de Los Gilipollas, que es una secta masónica secreta. Nadie dice pertener a ella porque es secreto, pero en el fondo todos lo sabemos aunque nunca hablemos de nuestra secreta pertenencia. Te tengo que contar lo de la Tribu de los Gilipollas.

  3. Oye, Jaume, ¿has probado reírte? Qué placer…
    Cuenta, Sokolina, cuéntamelo. Sin remilgos, ¿eh?

  4. Oye, que ahora no me acuerdo de la contraseña de mi blog . Mañana te constesto que me acuesto ya y te cuento sobre Renaud y la Tribu de los Gilipollas.

  5. Esque soy de formación escolástico-medieval y tengo prohibido reírme por dogma, por aquello de que la risa asemeja el hombre al simio, y que se ve que Jesús nunca se rió… (no sé si va a colar…) Un saludo a todos 🙂

  6. Jesuística… bien, bien. La mía es, la mía fue peor…

  7. ¿No habéis pensado nunca que os movéis en círculos en los que la mayoría de personas tienen vuestro mismo nivel educativo? Cuando bajas un poco los ves a todos gilipollas y cuando subes te quedas con la boca abierta los ojos salidos y no dices nada. Pero bueno, principalmente creo que ayuda mucho no reírse de la estupidez y gilipollismo de los demás, pero como hacerles entender que lo son o por qué lo son si es posible que no lo entiendan…

  8. Yo soy algo idiota y no lo soy más porque me faltan medios. Lo digo con el orgullo de pertenecer a un gran grupo en el que estoy perfectamente integrada. El problema lo tienen los “otros”, aquellos que no saben ver su propio grado de estupidez y se pasan la vida señalando a los demás y anuncianciando la condición de idiota en grado X, como hacen los chalados con los maricas en aquello del outing.

    Jugar con la propia estupidez, conocerla, moldearla, tolerarla y convivir en perfecta armonía con algo que te avergüenza en más ocasiones de las que eres capaz de reconocer, no es tan fácil, pero a mi me cunde. 😉

  9. Sí, Alegría, sí.
    Tú ¿idiota, Siono? Si fueses Mishkin, vale; pero como no lo eres, es imposible que seas idiota, si caso de mirada grande pero ya está, pollo.

  10. Bueno, es que entre ser idiota y ser gilipollas hay una diferencia. Se puede ser idiota y no ser gilipollas como se puede ser gilipollas y no ser idiota.

    Y se puede ser inteligente y ser gilipollas a la vez. La gilipollez no está reñida con la inteligencia, es más bien una actitud vital de ostentación de uno mismo que pueden llevar a cabo personas capaces.

    Por ejemplo, el fallecido Paco Umbral era un poco gilipollas, y sin embargo nadie duda de su inteligencia y talento. Así con tantos otros. También hay gilipollas que además son idiotas, por supuesto, e idiotas que no son gilipollas.

  11. Jajajajaja, qué buena tu teoría.

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