María y los profesionales

El amor es ciego de Dellacroix & Dellfina
Si hemos de buscar alguna analogía entre los profesionales del hogar y del volante, lo único que podrían tener en común un conductor de ambulancias y un fontanero es su prisa por llegar al destino requerido. Del primero pende, y según su pericia al volante, la salvación de un alma en pena, medio moribunda y sufriente; el segundo alberga a su llegada al domicilio demandante, la ilusión de encontrar a un ama de casa insatisfecha: no había mejores polvos que los que echaba el fontanero Manolo en horas de trabajo. La fontanería, en resumidas cuentas, consistía en un arreglar entuertos y en un poner a punto a la dueña de la casa canalizando como se debían, los fluidos más deliciosos de la naturaleza, digan lo que digan los escrupulosos. La analogía está clara: el conductor de ambulancias también podría satisfacer cualquier demanda de ese tipo. Era cuestión de imaginárselo.
(Fragmento del comienzo de un relato raro, como son casi todos mis relatos).
Febrero 27, 2008 a 9:52 pm
Como que fragmento del comienzo… ponlo entero!!
Febrero 27, 2008 a 10:06 pm
No sé si el fontanero emitía factura o ya se daba por satisfecho… A mí me hablaron de un caso parecido, supuestamente real, pero se trataba de un reparador de persianas. No sé, ¿quizás nos hemos equivocado de profesión?
Saludos a todos
Marzo 2, 2008 a 5:05 pm
Los fontaneros que conozco siempre me han parecido el antídoto contra la lujuria. Es más, hace años ocnocí a un fontanero que me contó su vida, así en plan triste, y resulta que era su mujer la que le ponía los cuernos a él. Me pareció el colmo de un fontanero, con la fama que tienen y mira.
Marzo 5, 2008 a 12:30 am
No puedo, Alegría. Va a concurso…
Seguro, Jaume y más ahora, en primavera. Que está al caer.
La fontanería, Sokolina, es la profesión más racional que hay. No hay lugar a lo excéntrico. Pero el fontanero es hombre y…