Koki no ladra, habla.

Psst Growl. Al Capo
Escribí hace tiempo este texto en otro blog. Koki es real, no me llega a la rodilla, perdón, al tobillo. Koki más que un perro, es una rata doméstica pero vivir vive como Dios y mejor que veinte niños en Ruanda, en China, en India, en mi barrio gitano. Puto Koki…
“Sigo sin putas, sigo sin plumas. Es una actitud vital. A veces recomiendo a mis lectores que se acerquen a la droguería Flores –droguería de barrio donde las haya- para que se hagan con varios litros de lejía Cano. Yo abro la boca y ellos me la enjuagan.
Sí, voy a hablar de Coqui, Coki o Koki. O como su perra madre lo parió. Se ha convertido en ciudadano, en ciudadano de clase media. Tiene orinal fucsia y comedero de color berenjena. Suele dar por culo a las horas más insospechadas: ladra mientras sus dueños hacen el amor; cuando follan, se calma. Existe una sutil diferencia, una barbilampiña diferencia. A Koki le miman, le hacen caricias y cuando se deja, lo pajean de gusto. Una de las dueñas, hermana de su hermana melliza, le abre las piernas, la otra –melliza igualmente de la primera hermana melliza- le acaricia las gónadas y el padre, que es tartamudo, le marca el ritmo; ya sabéis, algo parecido a: va, va, va, va-mos ko, ko, kooooki. La madre de las mellizas y mujer del tartamudo, cuando acaba la felación le pregunta si se ha quedado satisfecho como si de otro hijo se tratara y después acaba con la misma cuestión: dime Koki, ¿qué vas a ser de mayor? Koki responde, ladra con rontundidad. Ese último ladrido tiene efectos inmediatos: hace que la madre de las hermanas, expertas en felaciones boca a boca, pajas rusas y demás menesteres, se suba la falda como aireándose el flequillo y de camino aprovecha y también se airea el coño. Se marcha así de la cocina, que es el lugar donde sucede todo pero profiere antes de salir de ella, una especie de me cago en tu puta madre, Koki, qué bien vives. Es un can con suerte, es un ciudadano más, qué le puede faltar. Pero yo a Koki lo haría un perro de verdad de una sentá. Lo enfretaría con mi pastor medio belga, medio alemán y con mi otro perro, una pastora con ojos como los del Bowie. Se cagaría de miedo y Yako que es un macho como él, le daría pellizquitos en el hocico hasta dejarle sin sentido. Pero mis perros, sitos en el campo, son felices. No me gusta el chucho, no me gusta Koki, el perro de mis vecinas.”
Noviembre 16, 2007 a 11:12 pm
Y a mí que me suena haber leído esto antes… Sí que te inspiran tus vecinas.
Por cierto, ilústrame Sir ¿Qué es una paja rusa?
Noviembre 17, 2007 a 2:38 am
Sí lo sabes, no me mientas…
Y más tú que sabes más de eslavas que yo.
Las manos no intervienen, ni las de él, ni las de ella, sólo…
Noviembre 17, 2007 a 11:55 pm
Que yo sé lenguas eslavas, pero no de lenguas eslavas. A ver si me entiendes.
No sé qué es una paja rusa. Sé lo que es una cubana, y a lo mejor es lo mismo, no sé, porque se identifique con el comunismo el acto de masturbar con las tetas. Anda, cuéntamelo tú, escorpi, que tú de esas cositas sabes…
Noviembre 18, 2007 a 2:37 pm
Si no que lo cuente Koki, no?
Noviembre 19, 2007 a 6:26 am
Que me gustan las pajas rusas y las ensaladillas rusas, WooF!
Por cierto Sokolina a la cubana (como el arroz) y a la rusa es lo mismo,Woof!
Me voy ya que me toca sesion, para envidia del vecino, de masaje gonadal ¡Guau!
El perro enmascarado.
Noviembre 19, 2007 a 8:53 pm
Puto Koki… Vive mejor que yo, con comedero y orinal incluidos en el lote. Y encima da por el culo cuando menos te lo esperas: por sorpresa!
Noviembre 20, 2007 a 6:42 pm
Es verdad sir, yo tampoco se lo de la paja rusa, explicalo, por los clavos de Cristo, que ya tengo todo muy visto, o muy pajeao, alguna novedad porfa.
Me gusta que te guste mi música.. Ven cuando quieras a mi casa y quédate un buen rato, le das ambiente.
Un beso